Lunes 26 de Enero del 2026
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Los acontecimientos de la semana ofrecieron una verdadera clase magistral sobre cómo distinguir entre el espectáculo político y los desarrollos que realmente mueven a los mercados. Las amenazas del presidente Trump de imponer aranceles a ocho países europeos por el tema de Groenlandia provocaron que el S&P 500 cayera dos coma uno por ciento el martes veinte de enero, eliminando más de uno coma dos billones de dólares en valor del índice. Sin embargo, dentro de las siguientes veinticuatro horas Trump anunció un acuerdo marco con la OTAN sobre Groenlandia y retiró las amenazas arancelarias, lo que generó el mayor avance del S&P 500 desde noviembre, devolviendo al índice al terreno positivo en dos mil veintiséis.
Esta rápida reversión demuestra exactamente lo que los inversores experimentados comprenden: el ruido geopolítico rara vez se traduce en daños de mercado sostenidos cuando los fundamentos subyacentes permanecen sólidos. El episodio fue un ejemplo claro de por qué reaccionar a los titulares haciendo cambios en la cartera destruye valor. Los inversores que vendieron durante la caída del martes materializaron pérdidas que resultaron innecesarias, mientras que quienes se mantuvieron disciplinados recuperaron sus pérdidas contables en una sola sesión.
El encuentro anual del Foro Económico Mundial en Davos se desarrolló en este contexto de tensiones transatlánticas, con la presencia de más de sesenta jefes de Estado. Lo que emergió no fue un consenso, sino un marcado choque de visiones sobre la integración económica. El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, afirmó que “la globalización ha fallado a Occidente”, mientras que el viceprimer ministro chino He Lifeng instó a los países a subir al “gran barco” de la globalización. El presidente francés Emmanuel Macron subrayó que Europa debe defender “un multilateralismo efectivo”, y el primer ministro canadiense Mark Carney comentó que “este acuerdo ya no funciona”.
Esta divergencia ideológica importa menos para los mercados de lo que podría imaginarse. Aunque la retórica sobre la desglobalización atrae atención, la implementación real de políticas avanza con mucha más lentitud que el discurso político. Las empresas ya han adaptado sus cadenas de suministro tras las disrupciones de la pandemia, y su comportamiento responde a incentivos económicos más que a declaraciones ministeriales.
Lo que debería tranquilizar a los inversores es la velocidad con la que los mercados absorbieron el impacto y recuperaron terreno. La fortaleza proviene de múltiples fuentes. Los estrategas de Goldman Sachs proyectan que el S&P 500 generará un retorno total del doce por ciento en dos mil veintiséis, esperando que las ganancias por acción aumenten doce por ciento ese año y diez por ciento al siguiente. Morgan Stanley espera que el S&P 500 suba a siete mil ochocientos puntos en los próximos doce meses, un aumento del catorce por ciento desde los niveles actuales. Estos pronósticos reflejan confianza en el crecimiento de las ganancias corporativas más que en la expansión de múltiplos, una base mucho más sostenible para la apreciación del mercado.
A pesar de las distracciones políticas de la semana, los impulsores estructurales que sostienen a las acciones tecnológicas siguen fortaleciéndose. Taiwan Semiconductor presentó otro trimestre récord y espera aumentar su gasto de capital en dos mil veintiséis a un rango entre cincuenta y dos mil millones y cincuenta y seis mil millones de dólares. Líderes de la industria como Mark Zuckerberg y Satya Nadella señalaron que están corriendo para mantenerse al día con la demanda actual de clientes, y se espera que el gasto de capital de Big Tech supere los quinientos mil millones de dólares en dos mil veintiséis.
No obstante, los inversores deben mantener perspectiva sobre los plazos de implementación. Wall Street espera que dos mil veintiséis sea un año de ajuste para la inteligencia artificial a medida que el mercado exija retornos tangibles. Analistas de Deutsche Bank señalan que “la inteligencia artificial generativa será transformadora, pero no de inmediato”. Esto no invalida la tesis de inversión en IA, sino que sugiere que las expectativas de corto plazo necesitan calibración.
Para los inversores que navegan este entorno, varios principios merecen atención. Primero, la retórica política y la implementación real de políticas pertenecen a universos distintos. La amenaza arancelaria relacionada con Groenlandia se desvaneció en cuestión de días porque carecía de coherencia estratégica.
Segundo, el debate sobre el futuro de la globalización importa mucho menos para la construcción de carteras que la realidad subyacente de que el comercio global se adapta en lugar de desaparecer. Las empresas seguirán optimizando cadenas de suministro a través de fronteras porque los incentivos económicos superan las posiciones políticas.
Tercero, la tesis de inversión en IA se apoya en el despliegue de infraestructura que continúa creciendo a una escala sin precedentes. Goldman Sachs prevé que el PIB de Estados Unidos crecerá dos coma siete por ciento en dos mil veintiséis y que la Fed realizará dos recortes de veinticinco puntos básicos cada uno. Esta combinación de crecimiento sólido y política monetaria acomodaticia genera un entorno donde la inversión en infraestructura tecnológica puede seguir expandiéndose.
Cuarto, las valoraciones elevadas exigen cautela. El S&P 500 cotiza a un múltiplo precio-utilidad adelantado de veintidós veces, igualando el nivel máximo de dos mil veintiuno. Esto no implica necesariamente una visión bajista, sino selectividad, favoreciendo empresas con crecimiento demostrable de ganancias.
En última instancia, los acontecimientos de la semana reforzaron una verdad atemporal de la inversión: los mercados responden a los titulares con volatilidad, pero a los fundamentos con dirección. Para los inversores disciplinados que se enfocan en fundamentos en lugar de titulares, este entorno sigue ofreciendo oportunidades que recompensan la paciencia en lugar del pánico.
Nos gustaría agradecerle a Dominion Capital Strategies por escribir este contenido y compartirlo con nosotros.
Fuentes: Bloomberg, Yahoo Finance, Marketwatch, MSCI.
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