Los nuevos ricos: oportunidades de inversión y negocios

Lunes 28 de septiembre 2026


Audio en español

Audio en inglés

Toda gran revolución tecnológica crea dos cosas: nuevas industrias y nuevas fortunas. Es la segunda de ellas la que los inversores a veces pasan por alto.

La revolución industrial creó a los Carnegie y los Rockefeller. La computadora personal creó una generación de emprendedores tecnológicos como Bill Gates y Steve Jobs. Internet generó una riqueza extraordinaria para los fundadores, empleados e inversores tempranos de empresas como Microsoft, Amazon y Google. Más recientemente, Bitcoin y las criptomonedas crearon otra cohorte, más joven, de millonarios.

La inteligencia artificial podría hacer esto ahora a una escala aún mayor.

Gran parte del debate inversor en torno a la IA se centra, comprensiblemente, en los beneficiarios directos: fabricantes de semiconductores, centros de datos, demanda eléctrica y la emergente generación de aplicaciones de IA. Pero existe otra poderosa fuerza económica que se desarrolla en paralelo: ¿qué ocurre con toda la riqueza que genera la IA?

La historia sugiere que las nuevas fortunas rara vez permanecen inactivas.  El propio Silicon Valley ilustra este efecto. Las empresas tecnológicas exitosas no se limitaron a enriquecer a sus fundadores. Los primeros empleados e inversores se convirtieron en angel investors, venture capitalists y emprendedores por cuenta propia. La experiencia, los contactos y el capital fueron reinvertidos en la siguiente generación de empresas. El resultado fue un ecosistema que se retroalimentaba a sí mismo, en el que una generación de negocios exitosos ayudó a financiar la siguiente.

La IA podría acelerar drásticamente este proceso. Hoy, un conjunto relativamente pequeño de empresas privadas de IA y tecnología de frontera ya ha generado enormes cantidades de riqueza para fundadores, empleados e inversores tempranos. A medida que estas empresas maduran, son adquiridas o finalmente cotizan en los mercados públicos mediante un IPO, parte de esa riqueza se convierte en capital líquido en busca de destino.

Las oportunidades se extienden mucho más allá de la propia IA.  Algunos emprendedores recién enriquecidos se convertirán en angel investors o crearán venture funds. Otros fundarán sus propias empresas.  De hecho, esto ya está ocurriendo. El capital fluirá hacia el sector inmobiliario, el private equity, la infraestructura, el arte y los mercados públicos. Los gestores de patrimonio y los asesores financieros competirán por administrar las fortunas recién creadas. Contadores, abogados, bancos privados y firmas de inversión especializadas se beneficiarán al prestarles servicios.

Y parte del capital se moverá hacia áreas de innovación completamente distintas. Quizás ya estemos viendo señales de esta diversificación: los inversores de venture capital dirigen cada vez más recursos hacia campos ambiciosos como la energía, el espacio, la biotecnología y otras tecnologías intensivas en capital.  El actual boom de la IA estará sembrando las próximas fronteras de la tecnología y el crecimiento. 

Existe otro precedente histórico: la filantropía. Andrew Carnegie terminó donando la gran mayoría de su fortuna, financiando bibliotecas, universidades e instituciones científicas. La fortuna industrial de John D. Rockefeller contribuyó de manera similar a crear instituciones que transformaron la investigación médica, la educación y la salud pública. Los multimillonarios tecnológicos de hoy podrían destinar cada vez más su riqueza a la investigación científica, las tecnologías climáticas, la salud, la educación y otras iniciativas filantrópicas.

Por eso los booms tecnológicos pueden tener consecuencias que se extienden mucho más allá de la invención original. La creación de riqueza genera formación de capital, y la formación de capital genera más inversión.

Los inversores, por lo tanto, deberían considerar el panorama más amplio de lo que significa un boom inversor en IA. Si la IA genera billones de dólares en nueva riqueza durante las próximas décadas, la oportunidad no consistirá simplemente en identificar qué empresas de IA ganarán, sino en pensar a mayor escala sobre lo que esa creación de riqueza significa para la economía, las oportunidades de negocio y la inversión en la próxima generación de nuevas tecnologías.

También implicará entender en qué gastan, invierten y, en última instancia, donan su dinero los ganadores.

Esta ‘segunda ola’ de capital ya está contribuyendo a financiar la próxima generación de emprendedores, industrias y oportunidades de inversión, algunas de las cuales pueden tener muy poco que ver con la inteligencia artificial. 


Nos gustaría agradecerle a Dominion Capital Strategies por escribir este contenido y compartirlo con nosotros.

Fuentes: Bloomberg, Yahoo Finance, Marketwatch, MSCI.

Copyright © 2023 Dominion Capital Strategies, Todos los derechos reservados.

Disclaimer: Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor a la fecha de publicación y no necesariamente las de Dominion Capital Strategies Limited o sus empresas relacionadas. El contenido de este artículo no pretende ser un consejo de inversión y no se actualizará después de su publicación. Las imágenes, videos, citas de literatura y cualquier material que pueda estar sujeto a derechos de autor se reproducen en su totalidad o en parte en este artículo sobre la base del uso justo aplicado a los informes de noticias y comentarios periodísticos sobre eventos.


Para empezar a tomar una asesoría financiera y aprender más sobre las oportunidades de inversión seguras en el mercado

Los comentarios están cerrados.